![]() Roser Oliveras
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Exposición Relecturas La primera vez que Fermí Reixach vino para hablar de este proyecto fué pocos días antes de marcharse a Nueva York y, después de un itinerario por el fondo del Museo, de la fijación de un espacio que condiciona (la prisióm), me propuso confluencias literarias. Y no me podía sorprender cuando, pasado el tiempo, en una conversación telefónica ya tenía muy claras las imágenes de Neruda. Asumidas, pensadas, imaginadas, sentidas..., como en este irnos cayendo desde la piel al alma (1), fueron el detonante y, entonces, sólo faltaba construir físicamente el espacio, encontraralgunas otras imágenes visuales que entrasen a formar parte de una complicidad. Y por primera vez en el ciclo de Relecturas, después de mirar y pasear por los almacenes del Museo, Fermí Reixach llegó al tercer vértice del triángulo, una pintura de grandes dimensiones que le permitia establecer este diálogo a tres voces. Una obra de la artista gerundense Roser Oliveras, Zumo de naranja, realizada el año 1987, ha sido el aire detonante para provocar toda una atmósfera y buscar, desde el elemento concreto, una pequeña pintura de Joan Padern que es el complemento del montaje. Las dos obras, también desde la distancia creadora, marcan un extraño contrapunto entre lo que se ve y es evidente como contexto, como una piel, y lo que no es ve: la tensión como extensión del alma. Escribo antes del montaje y solamente puedo imaginar el resultado, pero ante la actitud radical y valiente de jugarelo todo a una carta, hay que suponer un efecto de sorpresa en el espectador... Si la audacia forma parte de las imágenes poéticas creadas per Neruda, aquí -en la creación del espacio- también tiene un papel importante, y entrar en la prisión durante la exposición será casi como violar la intimidad de los personajes, de una voz recluida en la soledad, en la distancia del recuerdo, en el silencio de la ausencia... Porqué desde la soledad que liga al viejo Jan Neruda de Praga, aquel hombre para quien el poeta chileno Ricardo Eliecer Neftalí Reyes (2)cambia su nombre, hasta la apasionada ausencia vivida en los poemas o la tensión de la pintura que ha escogido Fermí Reixach para la prisión del Museo, solamente hay la distancia que quiera darle el alma de cada cual. Cuando sigues el proceso creativo de una exposición te quedan imágenes, momentos que se superponen... quisiera recoger aquel instante n el que nació el título y la síntesis que debia informar sobre sus contenidos, un texto que se iba construyendo con los intervalos de una voz, la de Fermí interpretando los poemas de Neruda, un libro que desde hacía años había entrado a formar parte de su intimidad..., quizás porqué Entre los labios y la voz, algo se va muriendo (3). Aquella tarde, escogió como introducción los primeros versos del último poema (Puedo escribir los versos más tristes esta noche...), quizás los cuatro primeros, y no llegamos a la lúcida fatalidad de la distancia irreversible...
La misma noche que hace blanquear los mismos árboles. Glòria Bosch i Mir. Directora. Museu d'Art. Publicado en el catálogo de la exposición Relecturas
La canción desesperada: |
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