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ROSER OLIVERAS Roser Oliveras i Oliver es una pintora de Girona, del año 1952. Tiene antecedentes artísticos en su padre: Josep Oliveras, publicista. Roser Oliveras produce una obra inclasificable: no tiene "ismo" -"oliverismo", por ejemplo, ahora que pinta con acrílico sería un punto inapto-. Además de dotes naturales, ha llevado a cabo el aprendizaje en la escuela de Bellas Artes (grabado) de Olot y en la escuela de Bellas Artes Sant Jordi de Barcelona. Aun cuando la consolidación expresiva y el proceso experimental técnico se asocia, irremediablemente, a una serie de exposiciones individuales; salas municipales de Girona (1967 i 69), galería Les Voltes de Olot (1973), a La Gàbia de Girona (1974), Palau de Caramany de Girona (1979 y 86), galería Art de Palafrugell (1983), al inefable restaurante La Penyora (1984 y 88), a la sala Clarà de Olot (1984), a la galería Art de Banyoles (1985), a Barcelona Divina (1986), a Les Bernardes de Salt (1986) y al Celler d'art de Blanes (1986). No es necesario decir que ha sido invitada a participar en innumerables colectivas, entre les cuales destaca, últimament "FLOGIST" (1988) -con Quim Serrano y Antonio Selvaggi-, en la Casa de Cultura Tomàs de Lorenzana de Girona. En efecto, esta arquitectura biográfica vertebral, la ha llevado a poseer un estilo intransferible, calculado, y de propiedades poéticas. Técnicamente enérgico, casi rabioso, altamente descriptivo y, a la vez, sugerente. Un estilo, a veces, insolente y deflagador, a veces llano y delicioso. Siempre amfibológico. Paisajes humanos excitados, seducciones envidiables, pecados de cuerpo presente. Naturalezas exorbitades, brasileñas, en tecnicolor virulento. COMPOSICIÓN. Los jueves en el Punt y los viernes en el Diari de Girona encontraréis información precisa sobre las exposiciones, artistas, galerias, centros de arte y horarios. Si no los tenéis a mano, observad los carteles expuestos en las tiendas y bares de la ciudad. Penetrad en la sala tanto si vais solos o acompañados. Saludad -bajito- al vigilante. Enteraos si se ha editado algún catálogo. En caso afirmativo, preguntad el importe. Si es gratuito -no lo dudeis- apropiaros de un ejemplar. En caso contrario, descartadlo y, con una sonrisa decepcionada, devolvedlo a su lugar. Seguidamente, entrad en la sala y empezad a contemplar el primer cuadro. Acercaos para valorar los detalles. Retroceded unos pasos si se quiere abarcar entero. No os olvideis de leer el pie de obra (el papelito adherido al lado derecho de la pieza; en el que se precisa: título, técnica, medidas, fecha y procedencia). Realizad la misma operación con todas las piezas expuestas, procurando producir poco ruido y comentarlas en voz baja. En el supuesto de desear exclamar algo sobre la exposición o un cuadro concretp, podeis hacer uso de las siguientes frases que, en forma de acróstico, teneis a continuación. Son, no hay que decirlo, una simple sugerencia: Riure's del mort i de qui el vetlla. (Reirse del muerto y de quien lo vela) Oli en un llum. (Perfecto!) Si comprobais que en el interior de la sala se encuentra la artista, cumplimentadla, incluso felicitadla, -seguro que os lo agradecerá-, sea cual sea vuestra opinión. Antes de salir, dad una última vuelta por la sala, distraida y cadenciosamente, mientras seleccionais las piezas que más os han complacido o, contrariamente, molestado y hacedselo saber a vuestro acompañante (quien previamente habrá realizado el mismo trámite). Sonreid si ha habido coincidencia. En una sala comercial de arte, y si tenéis liquidez para gastar, pedid la lista de precios. Esperad que os pase un escalofrío per la espina dorsal y escoged el que más os haya gustado. Reservadlo al encargado de la sala, quien pegará un puntito rojo al pie de la obra. Muchos puntitos significa exposición exitosa; pocos o ninguno, un fracaso, comercialmente hablando. Al salir de la sala, comentad la exposición, sea cual sea vuestra opinión, con los amigos, compañeros de trabajo, vecinos... Esta publicidad boca a boca puede iniciar muchas conversaciones y enriquecer vuestro espíritu. Habréis cumplido con el primer mandamiento del arte: comunicación. PRECAUCIONES. Una exposición d arte actual hay que visitarla con el ánimo bien abierto y receptivo. A menudo hay que imaginar lo que no hay en el cuadro y los significados y referencias que pueden encarnar distintos símbolos. Jamás penseis que estais en posesión de la verdad; el art del siglo XX se valora según unas coordenadas que no tienen porqué coincidir forzosamente con las del siglo XVII. Algunos de los parámetros a valorar en un cuadre: equilibrio, forma, la forma como significación, el desarrollo, el espacio, la luz, el color, el movimiento, la tensión, la expresión, el contenido, el dibujo, los planos y la perspectiva, la línea, el tono, la unidad, el elemento personal, la textura... Absteneos del comentari: "Esto sabe hacerlo mi hijo, o mi nieto". Es una vulgaridad químicamente pura. DOSIFICACIÓN. Normalmente, se prescribe una sola visita a la exposición. En casos de incondicional devoción, se recomienda una segunda visita al día siguiente, antes de la cena. Es importante repetir visita, en caso de haber estado presente el día de la inauguración. CONTRAINDICACIONES. No presenta ninguna contraindicación. EFECTOS SECUNDARIOS. En personas intransigentes o intolerantes o altamente bien pensantes, la obra de Roser Oliveras les puede irritar; en este caso, se aconsela obviarla. A los propensos a la envidia y a los celos se les puede acentuar; no hay remedio. CONSERVACIÓN. Habitualmente en lugares alejados del sol. Siempre con moldura simple o listón de madera. Los dibujos y pasteles es necesario protegerlos con vidrio o metacrilato. Necesitan, asimismo, buenas prespectivas. PRESENTACIÓN. LAS EXPOSICIONES DE PINTURA SIEMPRE HAY QUE TENERLAS AL ALCANCE DE LOS NIÑOS. SEBASTIÀ GODAY. Publicado en el catálogo de la exposición Pinturas / 1987-1989 |
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